jueves, 10 de mayo de 2012

Las dos (o más) izquierdas entre la historia alemana y la Grecia actual

Ayer, el candidato a la presidencia griega por la coalición izquierdista Syriza reconocía que le había sido imposible formar gobierno. Si el candidato del PSOK no lo consigue, en los próximos días habrán de convocarse irremediablemente nuevas elecciones. Y si la formación de un gobierno estable ha devenido imposible será, entre otros motivos, por el penoso desacuerdo entre las cuatro formaciones de izquierda que se presentaron a las pasadas elecciones: Syriza (comunismo y ecosocialismo europeísta, con un 16,6%), PSOK (socialdemócratas y socioliberales, 13,4%), KKE (comunismo de estela soviética, 8%) y la Izquierda Democrática, con un 6,1%; cuatro formaciones que, como puede calcularse, cuentan con un respaldo del 44,1% de los griegos que decidieron ir a votar el pasado domingo. (Recuérdese que en España el PP gobierna con una amplia mayoría absoluta justamente con el 44.62% de los votos).

A muchos comentaristas oficiales les escandaliza la fragmentación y dispersión del voto. Prefieren la gobernabilidad a la proporcionalidad y al pluralismo político (ese valor que, según la Constitución, informa nuestro Estado). Yo tiendo a inclinarme por lo segundo, pero tengo muy presente que el pluralismo debe ser capaz de transmutarse en unidad para la toma de decisiones políticas. Y la izquierda europea parece experimentar un bloqueo insuperable frente a esa exigencia política y pragmática de convergencia. La experiencia griega, al menos por ahora, ha vuelto lamentablemente a ponerlo de relieve. El problema, de suma gravedad, es que lo ha hecho en una coyuntura extremadamente delicada, por el notable auge de Aurora Dorada, una derecha ultranacionalista y filonazi que ha obtenido el 7% de los votos. 

La situación griega me hizo recordar la crónica del judío, militante del SPD y exiliado Franz Neumann sobre el "derrumbamiento de la democracia" en la Alemania de Weimar. Entre otras enseñanzas, de ella se deduce la considerable responsabilidad que en tal desplome tuvieron las dos izquierdas, la socialdemócrata y la comunista. Os resumo sus contenidos (Behemoth, pp. 47 ss.)

***Desde 1922 y hasta 1929, la República de Weimar había funcionado de manera relativamente estable debido a "una prosperidad ficticia hecha posible por préstamos extranjeros". La crisis financiera manifestó de manera dramática la debilidad de ese crecimiento económico. Sus efectos se trasfirieron rápidamente al campo político. El Partido Demócrata, uno de los miembros de la coalición que apoyó la Constitución de 1919, se hundió por completo. El Zentrum católico, también artífice de aquella norma fundamental, se escoró claramente a la derecha. Y socialdemócratas y comunistas dedicaban "mucha más energía a combatirse entre sí que a la lucha contra la amenaza creciente del nacional-socialismo". 

En enero de 1932 la situación era angustiosa: el paro rondaba los ocho millones de personas. Cada vez mayor número de desempleados no recibía subsidio alguno. "Los jóvenes desocupados constituían por sí solos un problema especial". Había revueltas campesinas, los terratenientes carecían de financiación, así como los pequeños empresarios. "Los propietarios de casas no podían cobrar sus rentas. Quebraban bancos y el gobierno federal se hacía cargo de ellos". Lobbys industriales eran rescatados "a precios muy superiores de su cotización en el mercado". El déficit presupuestario no paraba de crecer y no se activaban programas ambiciosos de "obras públicas" por el temor de "los reaccionarios" a que "revivificara el decaído poder de los sindicatos". 

En el plano político, la presencia de 107 diputados nacionalsocialistas en el Reichstag (Parlamento) hacía imposible toda formación de gobierno. Y es aquí donde se presentó el dilema para el SPD. Tenía, de un modo u otro, que propiciar una salida a aquel colapso y las salidas eran solo dos: debía elegir "entre el camino de la revolución política mediante un frente unido con los comunistas dirigido por los socialistas o la cooperación con las dictaduras presidenciales de Brüning, von Papen y Schleicher en un intento de eliminar el peligro mayor que representaba Hitler".

La decisión inicial fue "tolerar el gobierno Brüning". Posteriormente, en las elecciones a la jefatura del Estado de abril de 1932, en vez de hacer frente común con el comunista Thaelmann, el SPD decidió en la segunda vuelta apoyar al mariscal Paul von Hindenburg con el fin de evitar la victoria de Hitler. Al giro de dos meses, mostrándose una vez más, como en los años 1920, que 'Roma no paga traidores', Hindenburg suspendía la autonomía del Estado de Prusia, gobernado por el socialdemócrata Otto Braun, y nombraba como comisario gubernamental del mismo a Papen. 

A la vuelta del verano, en noviembre de 1932, se celebraron nuevas elecciones legislativas, en las que el NSDP perdió 34 escaños. Por su parte, los comunistas estaban convencidos de que Hitler solo iría a peor, y de que, "en un inmediato futuro", llegaría la ansiada "revolución social que instaurase la dictadura del proletariado". Y por la suya, los socialdemócratas creyeron que el nacionalsocialismo estaba derrotado por este relativo revés electoral. Así, su principal teórico, Rudolf Hilferding, sostenía a primeros de enero de 1933, en un artículo titulado Entre dos decisiones, que, una vez debelado Hitler, la "aspiración primordial de los socialistas era la lucha contra el comunismo". El SPD decidió así negarse a colaborar con el primer ministro Schleicher y rechazar "el frente único con el partido comunista". 

Simultáneamente, el 4 de enero de 1933, "el banquero de Colonia Kurt von Schroeder arregló una conferencia entre von Papen y Hitler que produjo una reconciliación entre los viejos grupos reaccionarios y el nuevo movimiento contrarrevolucionario". A final de mes, Hindenburg encomendaba a Hitler formar gobierno y lo nombraba canciller de Alemania. ***


Si el lector ha tenido la paciencia de llegar hasta aquí se habrá quedado asombrado por los paralelismos: desempleo, crisis del crédito, rescate de bancos y corporaciones con dinero público y auge del nacionalismo exacerbado. Sin embargo, las diferencias son abundantes. 


Como me recordaba Paco Robles por tuiter, el comunismo al que se oponía el SPD no era otro que el de Stalin. En parte, efectivamente, era así, aunque ni toda la izquierda fuera del SPD era pro-soviética, ni Stalin, en 1932-33, tenía ya como prioridad absoluta europea desencadenar una revolución social, sino más bien frenar el auge del fascismo, por mucho que en la URSS estuviese ya entregado a sus purgas genocidas. Además, lo que diferenciaba por entonces a socialistas y comunistas no era tanto el fin, la abolición de la sociedad de clases, como el medio, revolucionario en un caso y reformista en otro. 


De cualquier manera, hoy por ningún lado se aprecia esa inminencia de revolución igualitaria que espoleaba a los nacionalsocialistas. La base -y buena parte de la causa- del conflicto de entonces era además una sociedad que arrastraba todavía claras inercias feudales, mientras que la de hoy es una sociedad económicamente cada vez más desigual, cierto, pero jurídica y políticamente mucho más homogénea. Por eso, trazar paralelismos entre aquel escenario y éste no deja de ser un ejercicio de simplismo historiográfico.


No obstante, estaríamos ciegos si no apreciásemos ciertas semejanzas entre la actitud de socialistas y comunistas de aquellos tiempos y socialdemócratas e izquierdistas críticos de ahora. A no ser que reparen su error concurriendo a la segunda convocatoria coaligados, no han estado a la altura de los acontecimientos al colocar sus desacuerdos subsanables por encima de la formación de un gobierno sólido de signo rotundamente progresista. Si Aurora Dorada capitaliza esta discordia, y los conservadores, como en la Alemania del 1932-33, concluyen por darle oxígeno, podríamos repetir lo peor de nuestra historia, y buena parte de la responsabilidad se deberá al anticomunismo de los socialdemócratas y a la intransigencia y dogmatismo proverbiales de muchos comunistas. 


Coda. Y si al final la cosa queda en Grecia como parece, con coalición centrista entre Nueva Democracia, PSOK e Izquierda Democrática, también la discordia entre las izquierdas, entre los comunistas de tradición soviética y los europeístas y democráticos, habrá impedido un giro sustancial en la política económica griega, pues de haber concurrido juntos a las elecciones, con su más del 20% de votos, habrían sido, con el bonus de 50 diputados al partido más votado, la formación ganadora.          

10 comentarios:

Sebas Martín dijo...

Como en facebook me ha hecho un comentario muy interesante Luis Villacañas, lo copio por aquí en varias partes:

(1) Sebastián,
no puedo estar más de acuerdo contigo. Me ha encantado el texto; he aprendido mucho; me han sorprendido las semejanzas que subrayas. Expongo mis ideas sobre el plano actual de tu ensayo.
No sólo es cierto que el PSOE e Izquierda Unida deben entenderse, sino que pueden hacerlo, y así sucederá a poco que se den ciertos reconocimientos mutuos, y se tomen en serio. El PSOE ha de poner freno a aquello que de liberal tiene su discurso. Y con poner freno me refiero precisamente a conseguir que su liberalismo se quede exclusivamente en su discurso, y no pase a sus medidas. Puede hablar de libertad todo lo que quiera (pues hay gente que sólo entiende esa palabra); podrá hacerlo siempre que sepa que esa libertad es sólo el reverso retórico de una justicia económica. El liberalismo empezó siendo para el PSOE una moda de la Transición, que le sirvió para distanciarse del autoritarismo de la Unión Soviética. Nunca debió ir más allá del discurso, nunca debió entrar en el campo de los postulados ideológicos, de las medidas. Desgraciadamente, con Zapatero atravesó todas las fronteras, cuando éste se dejó llevar a manos de ese “republicanismo cívico” que no tiene ni pies ni cabeza para cualquiera que sepa que el objeto de la economía es la “clase social”, y no el individuo. Sin duda, el voto político es individual, pero son las clases sociales las que crean tendencias en la economía, las que imponen ahí las dinámicas e inercias —por ejemplo, la que nos ha llevado a la crisis.

Sebas Martín dijo...

(2) Todo el mundo sabe que las clases sociales se definen por su relación con los medios de producción de una sociedad; esto es el AEIOU del socialismo, y de todo proyecto “social” en el sentido verdadero de la palabra. Sin esto, no hay nada.
No creo que IU deba cambiar su discurso, sino el perfil de algunas de sus medidas. En este sentido, el problema de IU es Europa. Sus decisiones y medidas políticas (allí donde la toma; donde no, sus propuestas) deben asumir que existen realidades objetivas que una política reformista —y no hay lugar para otra— ha de tener en cuenta. No se puede hablar de las imposiciones de Europa como si fuera algo de lo que España puede desprenderse sin consecuencias. Que uno sienta una imposición como injusta no significa que sencillamente pueda quitársela de encima. Si las imposiciones son tan fuertes y tan radicales y sin embargo persisten es porque existe una realidad que las fuerza. Y para cambiar esa realidad no basta con la valentía. Detrás de la Europa neoliberal existen millones y millones de votos, miles de proyectos, miles de ideas e iniciativas, por mucho que las hayan llevado a término gente confundida. Sólo cuando se acepte la terrible fortaleza de la inercia ideológica liberal se comprenderá el panorama europeo de forma realista. Sólo entonces se podrá empezar una verdadera pedagogía, un proceso racional de enseñanza científica-ideológica —que es a lo que yo me dedico, y que creo que es lo relevante que Rubalcaba ha tratado de aportar PSOE como secretario general (con mejores o peores resultados). Esa inercia sólo se puede contrarrestar a nivel Europeo, porque España no puede sobrevivir sola. Si IU es irreflexivo e idealista con las medida que propone para España, la gente sabe que esto le llevaría a que España estuviese sola en Europa, y todos sabemos que a la postre ese remedio es peor aún que la enfermedad. Sobre todo porque en Europa existen aún algunas cabezas que piensan y no podemos prescindir de ellas.

Sebas Martín dijo...

(y 3) Concluyendo: el acuerdo IU y PSOE no debe forjarse a través de sus respectivos discursos, sino a través de sus postulados y medidas. El discurso del PSOE siempre será más liberal y, además, no se trata de que se conviertan en el mismo partido. Hay existe un amplísimo campo de acuerdo en las propuestas y medidas. Si los 2 partidos se toman en serio (aunque no todos sus militantes son gente seria) pueden llegar a los mismos postulados. Creo que ese postulado es la social-democracia. El voto lo dan los individuos, pero la sociedad la determinan económicamente las clases sociales. El individuo quiere sentirse alguien con su voto, aunque sólo tenga efectos sobre la economía en tanto participe de una clase. Se trata de los dos niveles que hay que conjugar en el trabajo político, y hay que conjugarlos con unos discursos y unas medidas. A veces no tienen por qué ir exactamente en la misma dirección. Puede ponerse énfasis en cosas distintas.
No sé qué opinarás. Por mi parte, creo que tenemos que escribir algo juntos, Sebastián, u organizar alguna reunión académica, independientemente de nuestras afiliaciones concretas (si las hay). No sé de qué forma se podría concretar, pero puede valer la pena intentarlo. Creo que hay demasiado espacio para la colaboración real y el acuerdo como para no aprovecharlo. Un abrazo,

LUIS

Sebas Martín dijo...

Y ahí va mi respuesta:

No sabes cuánto me alegra tu post, Luis. Este diálogo, y esta posibilidad de colaboración, es para mí una muestra bien explícita de lo que comentas, y que yo, como habrás podido deducir, comparto: que existe un área de confluencia clara, sobre todo desde abajo, entre militantes y simpatizantes del PSOE (hay una iniciativa interesante por ahí que se llama 'socialistas a la izquierda') y militantes y simpatizantes de IU, o de cualquier otra formación, cívica o política, de izquierda crítica. Yo no he militado ni milito en ningún partido, pero me ubico abiertamente en las posiciones del socialismo democrático y constitucionalista, lo cual implica enfrentamiento, por un lado, con el liberalismo económico, tanto en sus representaciones teóricas como en la praxis gubernativa que éstas inspiran, y por otro, con la izquierda totalitaria, excluyente y dogmática, muy abundante en algunos sectores de IU.

Sebas Martín dijo...

Más respuesta:

Para mí IU padece de hipercriticismo abstracto inducido por su alejamiento de las instancias decisorias. Ahí entra lo que comentas de Europa, aunque con matices, pues entiendo que su discurso es europeista y no nacionalista. He leído a economistas próximos a IU defender vías de salida de la crisis que no prescinden de Europa, sino que parten de una transformación política de la misma en un sentido que muy bien se podría identificar con el programa de Hollande (cambiar los estatutos del BCE, p. ej.). Su irrealismo (y la irresponsabilidad de no enfrentarse al gobierno) le lleva en efecto a descuidar, como bien dices, las imposiciones procedentes de la realidad, que en este contexto de emergencia son difícilmente soslayables. Por otro lado, el dogmatismo excluyente, y bastante simplista, de muchos de sus militantes, me resulta a veces desesperanzador: son capaces de quemar en una pira a Llamazares por haber fundado un partido, aunque después presuman de pluralistas.

Sebas Martín dijo...

Con respecto al PSOE, comparto tu opinión, pero creo que mantener un discurso liberal le abocará siempre a adoptar medidas de ese carácter. El liberalismo, que en muchos aspectos seculariza postulados tradicionales, sigue confiando en una armonía espontánea prepolítica y preestablecida, que a la política le toca solo cuidar y salvaguardar. Con esa postura, se asigna una suerte de moralidad superior al proceso socioeconómico, cuya falsedad no cesa de mostrar la realidad, histórica y presente. El socialismo, o es transformador en ese sentido que dices de perseguir la justicia económica, o no lo es y se convierte en el liberalismo progresista decimonónico (más participación, más derechos civiles, más homogeneidad formal, pero más discrepancias económicas también). Y para serlo necesita volver a ser materialista y a concebir la política, no como cuidado de una armonía prestablecida que a todos va a satisfacer en un futuro, sino como acción polémica (pero pacífica) con la que intentar lograr mayores cotas de justicia económica. El olvido del discurso materialista y polemista, que te hace reconocer los intereses (de clase) que te son opuestos, y su abrazo al discurso providencial-liberal, es para mí uno de sus errores fundamentales. (Por eso el otro día bromeaba que en Ciencias Políticas deberían poner una asignatura obligatoria de HBO, y a los alumnos socialdemócratas tenían que ponerle clases de refuerzo de Juego de Tronos, para que no olvidaran que la política es polémica, no armonía; es, como decía Heller, parafraseando a Clausewitz, guerra por otros medios, pero siendo estos medios, los pacíficos -la transigencia, el fair play, etc.-, los que entonces verdaderamente la distinguen). Guardo para mí que esa 'moda de la Transición' tuvo una razón material, que probablemente sea un mal del PSOE: la inscripción de su dirigencia en el núcleo de la oligarquía económica y política (en el sentido menos democrático del término). Por eso yo suelo cuidarme de quienes, de modo simplista, identifican sin más al PP y al PSOE. Hay muchas cosas que les distinguen, pero la principal es, sin duda, su militancia, donde yo no paro de encontrar a gente valiosa con la que es un placer compartir.

Sebas Martín dijo...

Veo que he sido un poco críptico antes: quería decir que un problema del PSOE, a mi juicio, es un notable divorcio entre su dirigencia y su militancia. No sé si la primera tiene una agenda propia donde entra muy poco la segunda. Si es así, su horizonte no es esperanzador. Y ese divorcio es justamente el que olvidan quienes, con trazo simple, identifican PP y PSOE, descuidando las muy discrepantes bases sociales en las que ambos se apoyan. En la de los segundos, parafraseando una intervención tuya de hace un par de días, yo encuentro a muchos que "son de los míos" y con los que puedo claramente entablar esa relación de "pertenencia común". Abrazo grande!

Anónimo dijo...

bueno...en la teoría podríamos decir que existen paralelismos...pero por una parte Syriza y PASOk tienen diferentes posturas(para mi irreconciliables) de cara a Europa...a su idea de Europa...por otra parte amanecer dorado no tiene aun, y no parece que vaya a tener, en las elecciones del próximo mes ninguna capacidad decisoria... desde un punto de vista económico(mas que político que también se las trae..) me parece complejisima la situación de Grecia...no sabría predecir por donde van a salir....ni en que dirección

un saludo. Leondeflandes

Sebas Martín dijo...

¿Cuál es esa posición de Syriza sobre Europa? No hay que confundir la posición sobre la troika, sobre su memorándum, con su opinión sobre Europa. Cultural y políticamente, Syriza es europeísta; no es partidaria de su política económica, pero ésta es muy poco europea, lleva más bien el sello del FMI.

Por otro lado, me parece de un simplismo atronador tu análisis chato y cortoplacista de Amanecer Dorado. El NSPD sacó un 2.8% en 1929; a la vuelta de tres años iba por el 37%. La situación de Grecia, además de complejísima, cuenta con un horizonte que hace previsible el crecimiento como la espuma de la extrema derecha.

Antonio Córdoba dijo...

El problema del PSOE es que se ha alejado demasiado del socialismo, acabando en ser un partido sin identidad, algo corroborable en la mayor parte de las medidas que toma. Es posiblemente el partido más hipócrita de todos los que conozco, haciendo lo que sea menester para alcanzar un poder que nunca tiene porque nunca se identifica con su militancia, que aturdida por los colores rojos de la propaganda de estos pseudosocialistas acaban por darles un voto que no merecen.

En cuanto a IU, decir que la coalición nunca fue la alternativa, encontrando un partido demasiado desligado y poco - o más bien nada - funcional, en el que un PCE anteriormente fuerte acabó siendo la sobra de lo que fue.

De todos modos, espero que le echeis un vistazo a mi blog que sigue, de algún modo, una temática similar.

http://cronicaycritica.blogspot.com